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Un espacio para compartir las actividades que realizamos unos cuantos locos por la lectura.



jueves, 9 de abril de 2015

La caverna, como un hecho que está al alcance de nuestra mano. 

La Caverna de José Saramago es una aproximación desde la literatura para invitar a pensar en lo que plantea dilemas tan profundos para todos los seres humanos, cuando desde las lógicas del mercado, del consumo y del pragmatismo, se generan nuevas formas de relaciones, de concepción del mundo, de las personas, de los animales, de las cosas, que sin darnos cuenta, plantean al hombre la "naturalización" de un estado esclavo de vida, en la que como en la obra de Platón, algunos logran salir de la caverna y se dan cuenta, caen en la cuenta a tiempo, que es posible otro modo de vida, desde otra lógica distinta a la que se impone y aparece tan evidente.

El distanciamiento y la carga ideológica no anulan, con todo, la veta de poesía que el novelista es capaz de introducir aquí con maestría.

Compañeros, terminamos el libro: La caverna. Aún no por eso perderemos, un ápice, el interés de seguir leyendo otras obras y a otros autores. Un fuerte abrazo a todos. 

lunes, 6 de abril de 2015


Platón describió4 en su alegoría de la caverna un espacio cavernoso, en el cual se encuentran un grupo de hombres, prisioneros desde su nacimiento por cadenas que les sujetan el cuello y las piernas de forma que únicamente pueden mirar hacia la pared del fondo de la caverna sin poder nunca girar la cabeza. Justo detrás de ellos, se encuentra un muro con un pasillo y, seguidamente y por orden de cercanía respecto de los hombres, una hoguera y la entrada de la cueva que da al exterior. Por el pasillo del muro circulan hombres portando todo tipo de objetos cuyas sombras, gracias a la iluminación de la hoguera, se proyectan en la pared que los prisioneros pueden ver.
Estos hombres encadenados consideran como verdad las sombras de los objetos. Debido a las circunstancias de su prisión se hallan condenados a tomar únicamente por ciertas todas y cada una de las sombras proyectadas ya que no pueden conocer nada de lo que acontece a sus espaldas.
Continúa la narración contando lo que ocurriría si uno de estos hombres fuese liberado y obligado a volverse hacia la luz de la hoguera, contemplando, de este modo, una nueva realidad. Una realidad más profunda y completa ya que ésta es causa y fundamento de la primera que está compuesta sólo de apariencias sensibles. Una vez que ha asumido el hombre esta nueva situación, es obligado nuevamente a encaminarse hacia fuera de la caverna a través de una áspera y escarpada subida, apreciando una nueva realidad exterior (hombres, árboles, lagos, astros, etc. identificados con el mundo inteligible) fundamento de las anteriores realidades, para que a continuación vuelva a ser obligado a ver directamente "el Sol y lo que le es propio",5 metáfora que encarna la idea de Bien.
La alegoría acaba al hacer entrar, de nuevo, al prisionero al interior de la caverna para "liberar" a sus antiguos compañeros de cadenas, lo que haría que éstos se rieran de él. El motivo de la burla sería afirmar que sus ojos se han estropeado al verse ahora cegado por el paso de la claridad del Sol a la oscuridad de la cueva. Cuando este prisionero intenta desatar y hacer subir a sus antiguos compañeros hacia la luz, Platón nos dice que éstos son capaces de matarlo y que efectivamente lo harán cuando tengan la oportunidad,6 con lo que se entrevé una alusión al esfuerzo de Sócrates por ayudar a los hombres a llegar a la verdad y a su fracaso al ser condenado a muerte.



Para Platón, éste es el primer grado de conocimiento de los seres humanos, el más banal, que es el que proporcionan los sentidos. Los que permanecen en  este estado de ignorancia viven en un ‘mundo sensible’.
El relato continúa, y narra cómo uno de los prisioneros consigue liberarse de las cadenas que lo mantienen atado a la caverna. Al salir, ve la luz del sol y los objetos reales. Aunque en un principio, el hombre se resiste a creer que hasta entonces ha vivido engañado, con el tiempo consigue darse cuenta de que lo que ahora ve es la auténtica realidad.
La luz del sol representa así el conocimiento verdadero, el que Platón denomina ‘mundo inteligible’. Para el autor griego, quienes consiguen librarse de las cadenas son los filósofos, aquellas personas que han conocido la idea de Bien y con su virtuosismo han demostrado ser aptas para gobernar el Estado.
Cuenta el mito de la caverna que una vez que el hombre ha conseguido elevar su conocimiento por encima de lo sensible, teme volver al interior de la caverna y que el resto de prisioneros lo tomen por loco, pues en el interior de la caverna los ignorantes pasan el día entre disputas por lo que ven en las sombras.
Para Platón, la enseñanza filosófica es el camino de aprendizaje para alcanzar la liberación del alma. Una vez conocido el mundo ininteligible, Platón reconoce que es difícil mantener el interés por las cosas humanas. Sin embargo, es deber del filósofo encargarse de las tareas de gobierno y velar por que todas las clases sociales contribuyan, en mayor o menor medida, a la consolidación del Estado.

domingo, 15 de marzo de 2015

Saramago ha tejido una involuntaria trilogía sobre las pérdidas del hombre.
Tal vez sea el mito de la caverna de Platón el que ha inspirado en la historia del pensamiento el mayor caudal de interpretaciones, desde luego múltiples, dispares, enfrentadas. Podríamos hablar por tanto, y con precisión, del mito del mito de la caverna. Y ello presuponiendo que tal mito remite a una tradición antigua, oral, recogido de ámbitos externos al círculo platónico, a la Academia.

Dante en su carta a Can Grande della Scala dice: “Muchas son las cosas que vemos con el pensamiento y para las cuales nos faltan palabras; defecto que reconoce el mismo Platón en sus libros al servirse de metáforas; pues, gracias a la luz de su entendimiento vio muchas cosas que no pudo expresar con palabras, sermone propio” 26 . Porque otra cosa sería recurrir a alegorías como la de la caverna calderoniana (Segismundo) o la de la cueva de Montesinos descrita en Don Quijote (II, cap. XXIII)


domingo, 8 de marzo de 2015

En homenaje a todas las mujeres:

Mujeres entre laureles,
Mujeres de luz,
Mujeres de nieve.
Mujeres con lluvia en el pelo,
Mujeres de sol,
Mujeres de nadie.

Mujeres, MUJERES.

viernes, 6 de marzo de 2015


La caverna es la duodécima novela de premio Novel, publicada en el 2 de enero de 2001, en España.

En La Caverna se describen las circunstancias en las que habita la condición humana; y tales problemáticas serán comprendidas desde la propuesta filosófica de algunos pensadores contemporáneos, especialmente desde la mirada social y nihilista del italiano Gianni Vattimo, quien junto con otros autores de la talla de Lyotard, Paul Ricoeur, Sartre, y otro número de pensadores contemporáneos como Bauman, Lipovetsky y Baudrillard.
No en vano La Caverna se construye con la imagen de fondo de la alegoría platónica del libro VII de La República, tesis sustentada por Manuel Prada Londoño.
-El mundo de La Caverna refleja directamente nuestro presente, el Centro, el cual es parte de nuestra cotidianidad, y, ¿con cuántos Algores nos cruzamos en cada uno de nuestros días, y en las ciudades que habitamos?-
El hombre actual vive en medio de una sociedad que le condiciona desde ámbitos como: el mercado, la política, el consumo, el estatus, y demás, pero él mismo debe abrirse paso en medio de esos sistemas procurando hallar en tal problema, una oportunidad para definirse y comprenderse en el mundo.
La Caverna muestra el sometimiento que rige al individuo, las esperanzas austeras de una vida que se limita a calcar lo que es la vida. Sólo quienes se atreven a salir de aquel lugar, quienes salen de aquella caverna, encuentran respuestas originales y difíciles sobre la esencia humana.

El Centro es la gran fábrica de signos de la postmodernidad porque allí se configura la identidad del ciudadano de consumo. El Centro no es habitado por seres críticos ni reflexivos, está acondicionado sólo para aquellos que quieran vivir sin molestarse en pensar. El Centro es la gran figura privada que dictamina la hoja de ruta para la ciudad y para el hombre.

miércoles, 18 de febrero de 2015

su alma...
En los entresijos y los evangelios de mi fantasía, como un gran tesoro,
yo escondí su alma; vestida de besos y envuelta en su olor.
Pero, en la maraña de la inconsciencia, se me extravió.
Bajé a los infiernos, vagué en las cavernas,
busqué en las cloacas de mi confusión, sin hallar su rastro.

 Subí hasta la gloria de los fundamentos y, en el empedrado de las añoranzas, hice una promesa, firmé un juramento: ¡La he de encontrar!

Cargué con la cruz de la pesadumbre.
Como un avariento indagué sin freno.
Mandé mil misivas a los estamentos, -las altas esferas de la voluntad- pero,
ni un consuelo para mi infortunio.
Seguí sin desmayo, por bosques y valles.
En una angostura del pensamiento, yo planté un enebro, 
le até un lazo rojo para que se viera, y puse la firma,
sellada con sangre de mi corazón.
Vislumbré una senda junto a mi esperanza, y en dos rosas blancas,
prendí la ilusión que voló hacia el sol de la lucidez.

Así, con tan divina luz, la vi: recostada en sueños…
Y me sonreía.
¡Alma, alma mía...!
Olvidé la pena, se me fue el dolor; recobré la vida.
Hallé la armonía.


jueves, 12 de febrero de 2015

Las ventanas de Manhattan se incendian. La luz penetra a través de las ventanas, sacude las viejas casas de ladrillo, salpica de confeti la armadura del tren aéreo. Los gatos abandonan las latas de basura, las chinches abandonan los miembros sudorosos, el cuello regordete y tierno de los niños dormidos…
La Quinta Avenida gira en espirales rojas, azules, púrpura. La Quinta Avenida palpita dolorosamente. Los camiones rechinaban por la avenida, levantando una polvareda que olía a gasolina y a cagajones pisoteados.
Todo estaba ardiente, sudoroso, polvoriento, comprimido por policías y trajes domingueros.
Olía a gasolina, a asfalto y a menta, a polvos de talco, a perfumes. 
El viento cálido traía del río el largo gemido de una sirena.
Las primeras luces violetas de la mañana enrojecían la bombilla como un ojo insomne.
Fachadas soleadas bordeaban el parque sur y al este; por el oeste tenían sombras violetas.
De las luces oblicuas y de las sombras espesas salía un olor a hojas polvorientas y a hierba pisada.
El sendero entre las redondas manchas de los arcos voltaicos se hundía en la oscuridad.
Detrás de Jersey el sol se hundía en tumultuosas olas de azafrán.
Bajamar en las calles céntricas… pleamar en el Bronx.
Al otro lado de Park Avenue, el cielo azul de llama estaba rayado por la roja armazón de vigas de un edificio nuevo. Más allá, hacia el noroeste, subían las nubes abriéndose compactas como coliflores.

Los árboles de Madison Square, de un verde brillante, parecían helados en un cuarto oscuro.

miércoles, 28 de enero de 2015

Un viejo que tenía una cara de mona, toda torcida hacia un lado. Tenía los pies llenos de ampollas, estaba hecho polvo.

…la mirada del muchacho subió desde sus zapatos deformados hasta las muñecas rojas de Bud, que asomaban por las rozadas mangas de su chaqueta, atravesó su delgado pescuezo de pavo y fue a clavarse impúdicamente, en sus ojos resueltos, sombreados por una visera rota.

Ed Thatcher, un hombre pequeño con un bigotito rubio y unos ojos descoloridos… filas de camas bajo la biliosa luz  de los mecheros, un olor nauseabundo, caras gordas, demacradas, amarillas, blancas…
Las regordetas manos del barbero se hundieron en su pelambre, las tijeras zumbaron como un  avispón detrás de sus orejas, unos dedos blancos le frotaban la barbilla. Miró el techo donde cuatro moscas trazaban ochos alrededor de una mampara roja de papel crepé.

El camarero tenía el pelo rubio y una cara ovalada entre rosa y crema.

Desde el coche un hombre colorado, blancas patillas de morsa, gritaba enfurecido.
Una mujer con el pelo recogido sobre la coronilla en un moño tieso, vociferaba amenazando con el puño al hombre del auto.
Un hombre menudo, con andares de pato, y unas hebras de pelo negro muy pegadas al cráneo abombado.

Laseñora McNiel tenía la nariz y la barbilla bien dibujadas, de un color blanco perla. Una ondulada mata de pelo rojizo ceñía en lisos bucles su frente alta y estrecha. Dos grises ojos, vivos y recelosos…
El señor Emery tenía una cara aplastada, con el pelo y las cejas grises. Su mandíbula inferior avanzaba en forma de cuña.
Un viejo con perilla verdosa y una cara toda rayada y retorcida como la raíz de un roble muerto

sábado, 17 de enero de 2015

ULISES AL CINE

La dirección de internet para ver la película de Ulises Online es:

http://videoculturalclub.blogspot.com.es/2010/07/ulysses-de-james-joyce-por-joseph.html

espero que os guste.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Compañeros todos: Felices fiestas.

He recogido en los capítulos 16 y 17 algunas de tantas y tantas perlas que nos quedaban por descubrir en Ulises y las que aún quedarán en el último...

El árbol celeste de estrellas cargado de húmedos frutos nocheazulados.
Las rosas se abren, revelando un sepulcro de oro de los reyes con sus huesos deshaciéndose.
¿Dónde estaba Moisés cuando apagó la vela?
¿Quién dejó a sus compañeros buscando nueces para buscar nuestra sombra?
Los locos se aventuran allá donde los ángeles.
El justo cae 7 veces. 
La muerte es la forma más alta de la vida.