BIENVENIDOS A NUESTRO BLOG



¡BIENVENIDOS A NUESTRO BLOG!



Un espacio para compartir las actividades que realizamos unos cuantos locos por la lectura.



miércoles, 3 de febrero de 2016

Según su autor Homero, la Ilíada trata de la cólera humana, de sus causas, sus consecuencias, y de su apaciguamiento. Todo esto tiene como ambiente de fondo el último año de la toma de Troya, también conocida como Ilión entre los 
Argumento de que trata la obra
El poema constituye un canto a la valentía manifestada por la autocracia griega durante la guerra de Troya, cuya causa se atribuye al rapto de Helena, esposa de Menelao y cuñada de Agamemnón, quien había sido raptada por Paris; un hijo del rey de Troya. El argumento de la obra es un episodio ocurrido el ultimo año de los diez que duro la guerra.
Tema Central
El tema central de la obra es el altercado entre Aquiles, Nérue Máximo y Agamemnón en jefe de las tropas aqueas (griegas) que luchan contra los troyanos.
Tema Secundario
El tema secundario de la obra es un acontecimiento muy particular: La ira de Aquiles, escribiendo la causa que la produce y las temibles consecuencias que implican. Así hasta la guerra de Troya se convierte en una escena en la que se desarrolla la cólera de Aquiles, héroe y protagonista principal logra convertirse en el hilo que desencadena toda la trama de la obra.
Hecho más importante o clímax de la obra:
La lucha entre los dos máximos héroes, Héctor y Aquiles, descrita con bellas palabras que tienen un profundo significado y especialmente la parte final, en la que el anciano Príamo, antes padre que rey, se humilla ante Aquiles para recuperar el cadáver de su hijo y llega besar las manos asesinas.
Moraleja
La lección más importante que se desprende de la Iliada es la inutilidad de las guerras, en las que hasta los vencedores pueden considerarse vencidos. También se refleja el valor de la amistad, del sacrificio hasta sus últimos limites, que es dar la vida a cambio de un ideal.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Por supuesto los poemas épicos no han llegado hasta nuestros días tal como los escribió Homero. Se reconocen interpolaciones; la lengua también sufrió alteraciones, ya que se introdujeron formas áticas, y algunas palabras que no entendían, las cambiaron por otras más modernas. Cuando los rapsodas homéricos comenzaron a transmitir los poemas, fue la época de mayores cambios. No es posible la reconstrucción del texto original.griegos. A continuación haremos un resumen de la historia que narra.

En la Iliada, el tema central es la cólera de Aquiles, en la Odisea, comienza describiendo cómo era Itaca antes del retorno de Ulises, y concluye con la recuperación del poder por parte del rey. Tanto en una como en la otra, los personajes están elaborados de forma coherente y orgánica, tampoco hay diferencias en el lenguaje; usó formas eólicas y micénicas en ambos poemas. No obstante, existen numerosas diferencias; algunas se deben al tema, mientras que la Iliada trata de la guerra y sus vicisitudes, la Odisea de largas peregrinaciones en tiempos de paz.

Según este autor, los poemas se remontan a Pisístrado y había que atribuirlos a una comisión de doctos, que las elaboraron a partir de breves cantos antiguos sobre empresas de Aquiles y Ulises. Hoy en día prevalecen las tesis de Schadewaldt de 1938 y ha hecho madurar la cuestión homérica en la cultura historicista de los últimos decenios.
Sus poemas fueron admirados y sus textos fueron la base de la educación escolar, solamente tuvo un detractor, Zoilo de Antipolis. También ejerció influencia en el nacimiento de la poesía latina, iniciada esta con la traducción de la Odisea de Livio Andrónico, que continuo con Ennio y tuvo su máxima expresión con Virgilio.

Finalmente el viejo rey Príamo se presenta solo ante las naves aqueas para suplicar la devolución del cadáver de su hijo. Conmovido ante este acto, Aquiles decide acceder a la petición. El combatiente aqueo siente afinidad con Príamo porque también está triste por la muerte de un ser querido, Patroclo.

La Ilíada concluye con un abrazo y una tregua en la que se dan los funerales de Héctor.



















miércoles, 20 de enero de 2016

DIOSES GRIEGOS:

Los doce dioses principales, habitualmente llamados Olímpicos, eran Zeus, Hera, Hefesto, Atenea, Apolo, Artemisa, Ares, Afrodita, Hestia, Hermes, Deméter y Poseidón.

Zeus Zeus es el dios del cielo, en la mitología griega, es el dios máximo del Olimpo. Gobierna estableciendo orden, la justicia y el destino del Universo.
Hera es en la mitología griega, reina de los dioses, hija de los titanes .
Hefesto, en la mitología griega, dios del fuego y de la metalurgia, hijo del dios Zeus y de la diosa Hera.
Atenea, una de las diosas más importantes en la mitología griega. Diosa de la Sabiduría, 
Afrodita, en la mitología griega, diosa del amor y la belleza.
Apolo (mitología), en la mitología griega, hijo del dios Zeus y de Leto, hija de un titán. 
Ártemis o Artemisa (mitología), en la mitología griega, una de las principales diosas, equivalente de la diosa romana Diana.
Hades, en la mitología griega, dios de los muertos. Era hijo del titán Cronos y de la titánide Rea y hermano de Zeus y Poseidón.
Poseidón, en la mitología griega, dios del mar, hijo del titán Cronos y la titánide Rea, y hermano de Zeus y Hades. 
Ares, en la mitología griega, dios de la guerra e hijo de Zeus, rey de los dioses, y de su esposa Hera. 
Hermes, en la mitología griega, mensajero de los dioses, hijo del dios Zeus y de Maya, la hija del titán Atlas.
Dioniso, dios del vino y del placer, estaba entre los dioses más populares
Zeus es el dios del cielo, en la mitología griega, es el dios máximo del Olimpo. Gobierna estableciendo orden, la justicia y el destino del Universo. Tiene un hijo, su esposa es Leto. Es el padre de todos los dioses y los hombres.
Hera es en la mitología griega, reina de los dioses, hija de los titanes Cronos y Rea, hermana y mujer del dios Zeus.
Aquiles, el de los pies ligeros, el héroe más valiente: hijo de Tetis.
Tetis, la de argentos pies,hija del anciano mar.
Febo Apolo, el que hiere de lejos, le parió Leto, la de hermosa cabellera: es un dios del Olimpo.
Crises, sacerdote de Apolo.
Ulises, el divino, fecundo en ardides, padre de Telémaco, asolador de ciudades,
Crónica, soberbio inmortal.
Pelida, el más portentoso de todos los hombres.
Hera es la diosa de los níveos brazos y ojos de novilla y áureo tronco: madre de Hefesto y esposa de Zeus.
Hefesto, el ilustre artífice, hijo de Hera y cojo de ambos pies.
Atrida Agamenón, héroe poderoso y también rey de hombres. Corazón de ciervo.
Calcante Testorida, conocía lo presente, lo futuro y lo pasado, este don se lo concedió Apolo.
Crisa hija de Apolo, joven de ojos vivos y hermosas mejillas..
Menéalo
Ftia, criadora de hombres.
Pilas Atenea, ojos de lechuza, diosa del Olimpo, mora en el palacio de Zeus.
Hector, matadior de hombres, elocuente orador, reina en la divina Pilos. Tenía hombres
tales como Piritoo, Driante, pastor de pueblos. Ceseo, Exadio, Polifeo, igual a un dios.  Teseo Egeida, que parecía un inmortal.
Taltibio y Euríbates, son heraldos servidores de Agamenón.
Crónica, el de las sombrías pubes.
Briareo, centímano, es superior en fuerza a su padre.
La hija de Briseo, ( ¿?)   
Tersites, fue el hombre más feo que llegó a Troya, y era bizco y cojo de un pie. Aquiles y Ulises le aborrecían.
Néstor, hijo del belicoso Atreo, domador de caballos, y natural de Pilos, la arenosa ciudad.
Atreo, pastor de hombres.
Fama, mensajera de Zeus Cronión, soberano.
Argiada, mensajero de hefesto, hizo para Zeus, el cetro que empuñaba Agamenón y que fue pasando de manos: 1º, Argiada, y Hermes lo regaló a Pélope y éste a Atreo, y al morir él lo legó a Tiestes, rico en ganado, y luego se lo dejó a Agamenón.
Argos, criador de caballos.
Apolo en la mitología griega, hijo del dios Zeus y de Leto, hija de un titán.
Ares, en la mitología griega, dios de la guerra e hijo de Zeus,
TESEO: El héroe de Atenas había vencido al Minotauro y unificado el Ática. 
Idomeo, rey.
Menéalo, valiente en el combate y hermano de Agamenón
Cronión el prepotente.
Ares el horrendo
Nestor, el caballero geranio.


miércoles, 25 de noviembre de 2015

Un grito rompe el silencio.
¡Un llanto que parte el alma! Es la llamada de auxilio de la mujer maltratada, por un vil intimidador.
Por la furia desmedida y una ira incontrolada, del cruel torturador. 

La mujer desventurada, estremecida de susto, pide clemencia…
Un  manotazo, en la cara, es la ruin contestación.
Un insulto, en el oído, que humilla más que el dolor.
Un  dolor que se repite, una inquietud que no cesa, ¡el miedo que martiriza
cuando se cierra una puerta!

Una ofensa: miserable. Una maldad: sin razón. Un ultraje: sin pretexto.
Una infamia… sin perdón.
Vileza de un bravucón que se ampara tras el filo de un cuchillo o se escuda en la demencia, para mancillar adrede…
Una fiera ¡que se crece! con el terror que despierta.

Víctima de su agresor y de su triste infortunio, la desvalida mujer, ronda ciega, sin consuelo, en busca de alguna luz.
La boca, desdibujada con la herida lacerante y un gemido de tormento, chilla pidiendo socorro… mientras cae desfallecida.
Se está muriendo, indefensa, mártir del odio enconado de un homicida, villano, que no tiene compasión.

¿Dónde estáis que no acudís en ayuda gentes de bien, INSTITUCIONES?

¿No percibís la llamada de socorro de una mujer? 

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Compañeros/as: hemos dado fin al interesante libro MEMORIAS DE ADRIANO. Donde se nos recuerda y alienta a seguir leyendo. <<La palabra escrita me enseñó a escuchar la voz humana>>.
<<Un hombre que lee, que piensa o calcula, pertenece a la especie y no al sexo, en sus mejores momentos llega a escapar a lo humano>>.

Sigamos desgranando palabras.

Palabras que el viento escucha
Palabras que al viento vuelan
Palabras que con el viento se van.
Palabras, Palabras...

¿Alguien logrará entenderlas?

martes, 17 de noviembre de 2015

MARGERITE YOURCENAR. MEMORIAS DE ADRIANO. VI PATIENTIA

Resultado de imagen de adriano yourcenar    




VI  PATIENTIA; (inscripción de las monedas que Adriano acuña al final de su mandato) 

Adriano cuenta a Marco como prefiere la muerte a la enfermedad, hasta el punto de querer suicidarse:

            “Hace años, di mi permiso al filósofo Éufrates para que se suicidara. Nada parecía más simple; un hombre tiene el derecho de decidir en qué momento su vida cesa de ser útil. Yo no sabía entonces que la muerte puede convertirse en el objeto de un ciego ardor, de una avidez semejante al amor.”

            “Por una íntima contradicción, la ansiedad de la muerte sólo dejó de imponerse en mí cuando los primeros síntomas de mi enfermedad aparecieron para distraerme de ella. Volví a interesarme en esa vida que me abandonaba; en los jardines de Sidón deseé apasionadamente gozar de mi cuerpo algunos años más”
           
            “Estaba de acuerdo en morir; pero no en asfixiarme; la enfermedad nos hace sentir repugnancia de la muerte, y queremos sanar, lo que es una manera de querer vivir. Pero la debilidad, el sufrimiento, mil miserias corporales, no tardan en privar al enfermo del ánimo para remontar la pendiente; pronto rechazamos esos respiros que son otras tantas trampas, esas fuerzas flaqueantes, esos ardores quebrados, esa perpetua espera de la próxima crisis.”

            “El mal principal va acompañado de un cortejo de afecciones secundarias. Mi oído no es tan agudo como antes; ayer, sin ir más lejos, me vi obligado a rogar a Flegón que repitiera una frase, y me sentí más avergonzado de eso que de un crimen.”

            “Pero la solicitud de mis amigos equivale a una vigilancia constante: todo enfermo es un prisionero.”

Quiere que le "suiciden", menuda responsabilidad:

            “Para preparar mi suicidio necesitaba tomar las mismas precauciones que un asesino para dar el golpe.

            “Pensé primeramente en Mástor, mi montero mayor, hermoso sármata brutal que me sigue desde hace años con una abnegación de perro lobo y que a veces se encarga de velar a mi puerta por la noche. Aproveché de un momento de soledad para llamarlo y explicarle lo que quería de él. Al principio no comprendió; luego la luz se hizo en él y el espanto crispó su hocico rubio. Mastor me cree inmortal;”

“No ignoraba que Iollas había descubierto en el palacio de Alejandría la fórmula de los venenos extraordinariamente sutiles que en otros tiempos utilizaban los médicos de Cleopatra.”

“Me comprendió inmediatamente; me compadecía, aunque estaba obligado a darme la razón, pero su juramento hipocrático le vedaba prescribir una droga nociva a un enfermo bajo ningún pretexto. Negóse refugiándose en su honor de médico. Insistí, exigí, empleando todos los medios posibles para inspirarle piedad o comprometerlo; él ha sido el último hombre a quien he suplicado algo. Vencido, me prometió finalmente ir en busca de la dosis de veneno. Lo esperé en vano hasta la noche. Algo más tarde me enteré horrorizado de que acababan de encontrarlo muerto en su laboratorio, con una ampolleta de vidrio en la mano. Aquel corazón, puro de todo compromiso, había encontrado la manera de ser fiel a su juramento sin negarme nada.”

“El fin de Iollas, fiel a su deber de médico, me exhorta a satisfacer hasta el fin lo que el oficio de emperador reclama. Patientia… Ayer vi a Domicio Rogato, procurador de la moneda y encargado de una nueva emisión; le di esa divisa, que será mi última consigna.”

“La hora de la impaciencia ha pasado; en el punto en que me encuentro, la desesperación sería de tan mal gusto como la esperanza. He renunciado a apresurar mi muerte.”

Siguen creyéndole un dios, y a él le sigue gustando:

            “Te he dicho ya por qué esa creencia tan beneficiosa no me parece descabellada. Una vieja ciega ha llegado a pie desde Panonia; emprendió tan inmenso viaje para pedirme que tocara con el dedo sus pupilas apagadas; al contacto de mis manos recobró la vista, tal como su fervor lo había previsto; su fe en el emperador-dios explica el milagro. Se han producido otros prodigios; hay enfermos que dicen haberme visto en sueños, como los peregrinos de Epidauro ven a Esculapio, y pretenden haber despertado sanos, o por lo menos aliviados.”

            “No me comparan como antes a Zeus radiante y sereno, sin a Marte Gradivo, dios de las largas campañas y la austera disciplina, y al grave Numa inspirado por los dioses; en estos últimos tiempos mi rostro pálido y demacrado, mis ojos fijos, mi gran cuerpo rígido por un esfuerzo de voluntad, les recuerdan a Plutón, dios de las sombras.”

El dios Antínoo y su ciudad:

            “El culto de Antinoo parecía la más alocada de mis empresas, desbordamiento de un dolor que sólo a mí concernía. Pero nuestra época está ávida de dioses; prefiere los más ardientes, los más tristes, los que mezclan al vino de la vida una amarga miel de ultratumba. En Delfos el niño se ha convertido en Hermes, guardián del umbral, amo de los oscuros pasajes que conducen a las sombras.”

            “He vuelto a ver a Fido Aquila, gobernador de Antínoe, en ruta hacia su nuevo puesto en Sarmizegetusa.”

            “Cada tres años tienen lugar juegos conmemorativos en Antínoe, así como en Alejandría, Mantinea, y en mi amada Atenas. Las fiestas trienales se repetirán este otoño, pero no espero durar hasta el noveno retorno del mes de Atir.”

Sus fantasmas:

            “A veces, en contadas ocasiones he creído sentir el roce de una acercamiento, un ligero contacto, leve como el de las pestañas, tibio como el interior de la palma de una mano. Y la sombra de Patroclo aparece junto a Aquiles…”

            “Sólo me diferencio de los muertos en que me está dado asfixiarme todavía un momento más; en cierto sentido su existencia me parece más segura que la mía. Antínoo y Plotina son por lo menos tan reales como yo.”

Desconfianza en las teorías de la inmortalidad:

            “Puede ser después de todo que tengan razón, y que la muerte esté hecha de la misma materia fugitiva y confusa que la vida. Desconfío de todas las teorías de la inmortalidad; el sistema de retribuciones y de penas deja frío a un juez que conoce la dificultad de juzgar.”

Los sueños:

            “Durante ciertos periodos de mi vida he tomado nota de mis sueños, para discutir su significación con los sacerdotes, filósofos y astrólogos. La facultad de soñar, amortiguada des hacía años, me ha sido devuelta en estos meses de agonía; los incidentes de la vigilia parecen menos reales y a veces menos importunos que mis sueños”

            “Hace unos días estaba en el oasis de Amón, la tarde de la caza del león. Me sentía feliz, y todo ocurrió como en los tiempos en que era dueño de mi fuerza: Herido, el león se desplomó, para levantarse nuevamente mientras yo me precipitaba para rematarlo. Pero esta vez mi caballo, encabritándose, me tiró al suelo; la horrible masa ensangrentada rodó sobre mí y sus garras me desgarraron el pecho; desperté en mi aposento de Tíbur pidiendo socorro.”

            “También los presagios se multiplican; ahora todo parece una intimidación, un signo.”

La paciencia:

            “Mi paciencia da sus frutos. Sufro menos, y la vida se vuelve casi dulce. No me enojo ya con los médicos; sus tontos remedios me han condenado, pero nosotros tenemos la culpa de su presunción y su hipócrita pedantería; mentirían menos si no tuviéramos tanto miedo de sufrir.”

La vida:

            “La vida es atroz, y lo sabemos.”

            “Vendrán las catástrofes y las ruinas: el desorden triunfará, pero también, de tiempo en tiempo, el orden.”

El fin se aproxima:

            “Me felicito de que el mal me haya dejado mi lucidez hasta el fin; me alegro de no haber tenido que pasar por la prueba de la extrema vejez, de no estar destinado a conocer ese endurecimiento, esa rigidez, esa sequedad, esa atroz ausencia de deseos.”

            “Mínima alma mía, tierna y flotante, huésped y compañera de mi cuerpo, descenderás a esos parajes pálidos, rígidos y desnudos, donde habrás de renunciar a los juegos de antaño.”

            “Tratemos de entrar en la muerte con los ojos abiertos…”

           

           




lunes, 16 de noviembre de 2015

MARGERITE YOURCENAR. MEMORIAS DE ADRIANO. V DISCIPLINA AVGVSTA

V  DISCIPLINA AVGVSTA; (incripción que se podía leer en monedas y monumentos encontrados en Britania, a lo largo del Muro Adriano) .

Adriano comenta su gira oficial por Oriente: Grecia, Antioquía, Asia Menor, etc. Sigue haciendo reformas y cambios:

            “Hacía mucho que había concedido exenciones análogas a los médicos y profesores de todas partes, con la esperanza de favorecer el mantenimiento y el desarrollo de una clase media seria e instruida. Conozco sus defectos, pero un Estado sólo se mantiene gracias a ella.”

            “Todo ello hubiera sido enlazado con hilo muy fino y habría servido para exponer una filosofía que era ya la mía, la idea heraclitiana del cambio y del retorno.

El cristianismo:

            “Me cuesta creer que Cuadrato confiara en convertirme en cristiano; sea como fuese, se obstinó en probarme la excelencia de su doctrina, y sobre todo su inocuidad para el Estado. Leí su obra; mi curiosidad llegó al punto de pedir a Flegón que reuniera noticias sobre la vida del joven profeta Jesús, fundador de la secta, que murió víctima de la intolerancia judía hace unos cien años. Aquel joven sabio parece haber dejado preceptos muy parecidos a los de Orfeo, con quien suelen compararlo sus discípulos.”

            “Todo eso se parecía mucho a las hermandades que los esclavos o los pobre fundan por doquiera para honrar a nuestros dioses en los barrios populosos de las ciudades.”

            “Arriano compartía estos puntos de vista; pasamos toda una noche discutiendo el mandamiento que exige amar al prójimo como a uno mismo; yo lo encontraba demasiado opuesto a la naturaleza humana como para fuese obedecido por el vulgo, que nunca amará a otro que a sí mismo, y tampoco se aplicaba al sabio, que está lejos de amarse a sí mismo.”

            “Por lo demás el pensamiento de nuestros filósofos me parecía igualmente limitado, confuso o estéril.”

Más mejoras para los de abajo:

            “Griega es la palabra filantropía, pero el legista Salvio Juliano y yo trabajamos para mejorar la miserable condición del esclavo.”

Vuelve el placer pero no el amor:

            “El placer había recobrado su lugar en mi vida; mi secretario Onésimo me servía de proveedor. Sabía cuándo era preciso evitar ciertos parecidos, o cuándo debía buscarlos. Pero aquel amante presuroso y distraído no era amado.”
También le escribe a Marco Aurelio las multimanías de la vejez de un emperador:

            “Mi curiosidad, que antaño me había parecido el resorte mismo de mi pensar, y uno de los fundamentos de mi método, sólo se ejercía ahora en las cosas más fútiles; abría las cartas destinadas a mis amigos, que acababan ofendiéndose; aquella ojeada a sus amores y a sus querellas conyugales me divirtió cierto tiempo. En mi actitud se mezclaba además una parte de sospecha; durante varios días me dominó el terror al veneno, terror atroz que antaño había visto en la mirada de Trajano enfermo,”

            “Secretos, furores, impaciencias salvajes, me dominaban ante las menores fruslerías y las bajezas más triviales, así como una repugnancia de la cual no me exceptuaba a mí mismo.”

            “la canalla filosófica y letrada no me inspiraba ya el menor respeto.”

Un repaso de las religiones y sobre todo la mirada atenta al dios de Israel:

            “Ningún pueblo, salvo Israel, tiene la arrogancia de encerrar toda la verdad en los estrechos límites de una sola concepción divina, insultando así la multiplicidad del Dios que todo lo contiene; ningún otro dios ha inspirado a sus adoradores el desprecio y el odio hacia los que ruegan en altares diferentes.”

Por eso le transmite a Marco que quiso hacer a Jerusalén una ciudad como las demás:

            “donde diversas razas y diversos cultos pudieran existir pacíficamente; olvidaba que en todo combate entre el fanatismo y el sentido común, pocas veces logra este último imponerse.”

Después cuenta el papel de Simeón en la revuelta de los nacionalistas zelotes y los problemas que vendrían después, haciendo Adriano un ejercicio de clarividencia:

            “Un aventurero surgido de la hez del pueblo, un tal Simeón, que se hacía llamar Bar-Koshba, Hijo de la Estrella, desempeñó en la revuelta el papel de tea inflamada o de espejo incendiario.”

            “Destruiríamos a Simeón; Arriano sabría proteger a Armenia de las invasiones alanas. Pero otras hordas vendrían después, y otros falsos profetas.”

            “Cansado de nosotros, el mundo se buscaría otros amos; lo que nos había parecido sensato resultaría insípido, y abominable lo que considerábamos hermoso. Como el iniciado en el culto de Mitra, la raza humana necesita quizás el de baño de sangre y el pasaje periódico por la fosa fúnebre.”

La decadencia de la cultura y el estancamiento de la técnica y la ciencia:

            “Nuestra literatura se agota, nuestras artes se adormecen; Pancratés no es Homero, Arriano no es Jenofonte; cuando quise inmortalizar en la piedra la forma de Antínoo, no puede encontrar un Praxiteles. Nuestras ciencias están detenidas desde días de Aristóteles y Arquímedes; los progresos técnicos no resistirían el desgaste de una guerra prolongada; hasta los más voluptuosos de entre nosotros sienten el hartazgo de la felicidad.”

Dejar hecho el deber cumplido:

            “La caída de Roma, si es que caía, era de la incumbencia de mis sucesores; en aquel año ochocientos ochenta y siete de la era romana, mi tarea consistía en sofocar la revuelta en Judea y devolver a la patria, sin demasiadas pérdidas, un ejército enfermo.”

Los años y la enfermedad:

            “Durante toda mi vida me había entendido muy bien con mi cuerpo, contando implícitamente con su docilidad y con su fuerza. Aquella estrecha alianza empezaba a disolferse.”

            “Mi cuerpo me temía; continuamente notaba en el pecho la oscura presencia del miedo, una opresión que no era todavía dolor pero sí el primer paso hacia él.”

            “Hermógenes acabó por diagnosticar un comienzo de hidropesía del corazón”

La guerra tocaba a su fin:

            “Akiba, que desde el comienzo de las hostilidades parecía haberse retirado de los negocios públicos, se consagraba a la enseñanza del derecho rabínico en la pequeña ciudad de Usfa, en Galilea. Sabíamos que su sala de conferencias era el centro de la resistencia de los zelotes.”

            “Días después Akiba desobedeció el decreto; fue arrestado y ejecutado.”

Pero la enfermedad sigue su curso:

            “Nada se habrá comprendido de la enfermedad en tanto que no se reconozca su extraña semejanza con la guerra y el amor, sus compromisos, sus fintas, sus exigencias, esa amalgama tan extraña como única producida por la mezcla de un temperamento y un mal.”

Vuelta a Roma: la sucesión y la muerte.

            “Y pensaba que sólo dos asuntos importantes me esperaban en Roma. Uno era la elección de mi sucesor, que concernía al imperio entero; la otra era mi muerte, que sólo me concernía a mí.”

            “No tengo hijos, y no lo lamento. Verdad es que en esas horas de cansancio y debilidad en que uno reniega de sí mismo, me he reprochado a veces no haberme tomado el trabajo de engendrar un hijo que me hubiera sucedido.”

            “La mayoría de los hombre notables de la historia tuvieron descendientes mediocres, por no decir peor, dando la impresión de que había agotado en sí mismos los recursos de una raza”
            “Nuestro enemigo había vivido demasiado, y yo quería dejar a lucio una herencia libre de peligros” (la sentencia de muerte de Serviano y de su nieto)

Después Lucio, el que había elegido como su sucesor, tiene una enfermedad grave y muere. Marco Aurelio será el sucesor:

            “Te conocí desde la cuna, pequeño Annio Vero, que por obra mía te llamas hoy Marco Aurelio.”

            “Me preocupé de la educación de ese niño demasiado juicioso, y ayudé a tu padre a elegir los mejores maestros. Vero, el que dice la verdad: me gustaba jugar con tu nombre; tú eres quizá el único ser que jamás me ha mentido.”

            “He hecho lo necesario para que fueras adoptado por Antonino; bajo tu nuevo nombre, que se incorporará un día a la lista de los emperadores, eres desde ahora mi nieto. Creo dar a los hombres la única posibilidad que tendrán jamás de realizar el sueño de Platón: ver reinar sobre ellos a un filósofo de corazón puro.”

            “nombré a Antonino, y pronuncié tu nombre. Había contado con una adhesión unánime, y la obtuve.”

            “pedí que Antonino adoptara asimismo al hijo de lucio, que tendrá en esa forma a Marco Aurelio por hermano.”

            “Al volver a la Villa, y por primera vez en muchos días, sentí deseos de sonreír. Acababa de hacer una jugada maestra.”

            “Ahora podía volver a Tíbur, entrar en ese retiro que se llama enfermedad, experimentar con mis sufrimientos, sumergirme en lo que me restaba de delicias, reanudar en paz mi diálogo interrumpido con un fantasma.”












MARGERITE YOURCENAR. MEMORIAS DE ADRIANO. IV SAECVLVM AVREVM




IV SAECVLVM AVREVM (Edad de Oro) 

El imperio con el mandato de Adriano se estabiliza, hay paz y desarrollo. Descubre el amor en un joven bitinio nacido en Claudipolis: Antínoo. En este capítulo le cuenta Adriano a Marco Aurelio, su experiencia con el amor y también su constante pensamiento sobre la muerte.

Adriano conoce a Antínoo:

            “Un muchacho escuchaba las difíciles estrofas con una atención a la vez ausente y pensativa,”

            “Hice que se quedara cuando se marcharon los demás. Era poco instruido, lleno de ignorancias, reflexivo y crédulo. Conocía yo Claudiópolis, su ciudad natal; logré hacerlo hablar de su casa familiar, al borde de los grandes bosques de pinos que proporcionan los mástiles de nuestros navíos, del templo de Atis situado en la colina, cuyas estridentes músicas amaba, de los hermosos caballos de su país y de sus extraños dioses.”

            “Aquel hermoso lebrel ávido de caricias y de órdenes se tendió sobre mi vida”

El suicidio del filósofo estoico Éufrates:

            “Me pidió que lo autorizara a abandonar mi servicio y suicidarse. Jamás he sido enemigo de la desaparición voluntaria”

            “El problema del suicidio, que habría de obsesionarme más tarde, me parecía entonces de fácil solución.”

Y sobre el suicidio en general y en particular (a la persona que uno ama):

            “me digo que el suicidio no es infrecuente, y nada raro morir a los veinte años. Sólo para mí la muerte de Antínoo es un problema y una catástrofe.”

Otros amores:

            “Mi breve apasionamiento por Lucio sólo me indujo a algunas locuras reparables.”

Su interés por ritos y actividades relacionadas con la magía y la muerte:

            “A la hora indicada bajamos a la caverna sagrada; el joven bitinio se tendió para recibir la sangrienta aspersión. Pero cuando vi surgir de la profundidad aquel cuerpo estriado de rojo, la cabellera apelmazada por un lodo pegajoso, el rostro salpicado de manchas que estaba vedado lavar y que debían borrarse por sí mismas, sentí que el asco me ganaba la garganta, y con él el horror de aquellos ambiguos cultos subterráneos.”

            “Mis frecuentes estadías en Asia Menor me habían puesto en contacto con un pequeño grupo de hombres dedicados seriamente a las artes mágicas.”

            “El cirujano Sátiro me llevó a su clínica para que asistiera a la agonía de los moribundos.”

El miedo de Antínoo a la vejez:

“Espantado ante la idea de la decadencia, es decir de la vejez, había debido prometerse mucho tiempo atrás que moriría a la primera señal de declinación y quizás antes.”

Y su suicidio:

            “Bajé los resbaladizos peldaños: estaba tendido en el fondo, envuelto ya por el lodo del río. Con ayuda de Chabrias, conseguí levantar su cuerpo, que de pronto pesaba como una piedra”

La tristeza de Adriano:

            “se muere a cualquier edad, los que mueren jóvenes son los amados de los dioses. Yo mismo había participado de ese infame abuso de las palabras, hablando de morirme de sueño, de morirme de hastío. Había empleado la palabra agonía, la palabra duelo, la palabra pérdida. Antínoo había muerto.”

            “Amor, el más sabio de los dioses…”

            “no había amado lo bastante para obligar al niño a que viviera. Chabrias, que como iniciado órfico consideraba que el suicidio era un crimen, insistía en el lado sacrificatorio de ese fin; yo mismo sentía una especie de horrible alegría cuando pensaba que aquella muerte era un don.”

            “debió pensar que yo lo amaba muy poco para no darse cuenta de que el peor de los males era el de perderlo.”

            “No sabía que el dolor contiene extraños laberintos por los cuales no había terminado de andar.”

            “Chabrias me llamó una noche para mostrarme en la constelación del Águila una estrella, hasta entonces poco visible, que de pronto palpitaba como una gema, latía como un corazón. La convertí en su estrella, en su signo. Noche a noche me agotaba siguiendo su curso; vi extrañas figuras en aquella región del cielo. Me creyeron loco, pero no tenía importancia.”

            “La muerte es horrorosa, pero también lo es la vida.”

            “La memoria de la mayoría de los hombres es un cementerio abandonado donde yacen los muertos que aquéllos han dejado de honrar y de querer. Todo dolor prolongado es un insulto a ese olvido.”

El entierro:

            “El niño de Claudiópolis descendía a la tumba como un faraón, como un Ptolomeo. Lo dejamos solo. Entraba en esa duración sin aire, sin luz, sin estaciones y sin fin, frente a la cual toda vida parece efímera; había alcanzado la estabilidad, quizá la calma.”