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Un espacio para compartir las actividades que realizamos unos cuantos locos por la lectura.



lunes, 16 de noviembre de 2015

MARGERITE YOURCENAR. MEMORIAS DE ADRIANO. IV SAECVLVM AVREVM




IV SAECVLVM AVREVM (Edad de Oro) 

El imperio con el mandato de Adriano se estabiliza, hay paz y desarrollo. Descubre el amor en un joven bitinio nacido en Claudipolis: Antínoo. En este capítulo le cuenta Adriano a Marco Aurelio, su experiencia con el amor y también su constante pensamiento sobre la muerte.

Adriano conoce a Antínoo:

            “Un muchacho escuchaba las difíciles estrofas con una atención a la vez ausente y pensativa,”

            “Hice que se quedara cuando se marcharon los demás. Era poco instruido, lleno de ignorancias, reflexivo y crédulo. Conocía yo Claudiópolis, su ciudad natal; logré hacerlo hablar de su casa familiar, al borde de los grandes bosques de pinos que proporcionan los mástiles de nuestros navíos, del templo de Atis situado en la colina, cuyas estridentes músicas amaba, de los hermosos caballos de su país y de sus extraños dioses.”

            “Aquel hermoso lebrel ávido de caricias y de órdenes se tendió sobre mi vida”

El suicidio del filósofo estoico Éufrates:

            “Me pidió que lo autorizara a abandonar mi servicio y suicidarse. Jamás he sido enemigo de la desaparición voluntaria”

            “El problema del suicidio, que habría de obsesionarme más tarde, me parecía entonces de fácil solución.”

Y sobre el suicidio en general y en particular (a la persona que uno ama):

            “me digo que el suicidio no es infrecuente, y nada raro morir a los veinte años. Sólo para mí la muerte de Antínoo es un problema y una catástrofe.”

Otros amores:

            “Mi breve apasionamiento por Lucio sólo me indujo a algunas locuras reparables.”

Su interés por ritos y actividades relacionadas con la magía y la muerte:

            “A la hora indicada bajamos a la caverna sagrada; el joven bitinio se tendió para recibir la sangrienta aspersión. Pero cuando vi surgir de la profundidad aquel cuerpo estriado de rojo, la cabellera apelmazada por un lodo pegajoso, el rostro salpicado de manchas que estaba vedado lavar y que debían borrarse por sí mismas, sentí que el asco me ganaba la garganta, y con él el horror de aquellos ambiguos cultos subterráneos.”

            “Mis frecuentes estadías en Asia Menor me habían puesto en contacto con un pequeño grupo de hombres dedicados seriamente a las artes mágicas.”

            “El cirujano Sátiro me llevó a su clínica para que asistiera a la agonía de los moribundos.”

El miedo de Antínoo a la vejez:

“Espantado ante la idea de la decadencia, es decir de la vejez, había debido prometerse mucho tiempo atrás que moriría a la primera señal de declinación y quizás antes.”

Y su suicidio:

            “Bajé los resbaladizos peldaños: estaba tendido en el fondo, envuelto ya por el lodo del río. Con ayuda de Chabrias, conseguí levantar su cuerpo, que de pronto pesaba como una piedra”

La tristeza de Adriano:

            “se muere a cualquier edad, los que mueren jóvenes son los amados de los dioses. Yo mismo había participado de ese infame abuso de las palabras, hablando de morirme de sueño, de morirme de hastío. Había empleado la palabra agonía, la palabra duelo, la palabra pérdida. Antínoo había muerto.”

            “Amor, el más sabio de los dioses…”

            “no había amado lo bastante para obligar al niño a que viviera. Chabrias, que como iniciado órfico consideraba que el suicidio era un crimen, insistía en el lado sacrificatorio de ese fin; yo mismo sentía una especie de horrible alegría cuando pensaba que aquella muerte era un don.”

            “debió pensar que yo lo amaba muy poco para no darse cuenta de que el peor de los males era el de perderlo.”

            “No sabía que el dolor contiene extraños laberintos por los cuales no había terminado de andar.”

            “Chabrias me llamó una noche para mostrarme en la constelación del Águila una estrella, hasta entonces poco visible, que de pronto palpitaba como una gema, latía como un corazón. La convertí en su estrella, en su signo. Noche a noche me agotaba siguiendo su curso; vi extrañas figuras en aquella región del cielo. Me creyeron loco, pero no tenía importancia.”

            “La muerte es horrorosa, pero también lo es la vida.”

            “La memoria de la mayoría de los hombres es un cementerio abandonado donde yacen los muertos que aquéllos han dejado de honrar y de querer. Todo dolor prolongado es un insulto a ese olvido.”

El entierro:

            “El niño de Claudiópolis descendía a la tumba como un faraón, como un Ptolomeo. Lo dejamos solo. Entraba en esa duración sin aire, sin luz, sin estaciones y sin fin, frente a la cual toda vida parece efímera; había alcanzado la estabilidad, quizá la calma.”





MARGERITE YOURCENAR. MEMORIAS DE ADRIANO. III Tellvs Stabilita

III Tellvs Stabilita; (Estabilizó La Tierra, refiriéndose al gobierno de Adriano, de inscripciones en las monedas acuñadas en su mandato)

Comienza el mandato de Adriano como emperador. Sigue contando a Marco Aurelio su estrategia política.

            “Poco me importaba que el acuerdo obtenido fuese exterior, impuesto y probablemente temporario; sabía que tanto el bien como el mal son cosas rutinarias, que lo temporario se prolonga, que lo exterior se infiltra al interior y que a la larga la máscara se convierte en rostro.”

            “Me acusan de no querer a Roma. Y sin embargo era bella en esos dos años en que el Estado y yo nos probamos mutuamente, con sus calles estrechas, sus foros amontonados, sus ladrillos de color de carne vieja.”

            “La moral es una convención privada; la decencia, una cuestión pública; toda licencia demasiado visible me ha hecho siempre el efecto de una ostentación de mala ley.”

            “Ordené reducir el número de carruajes que obstruyen nuestras calles, lujo de velocidad que se destruye a sí mismo, pues un peatón saca ventaja a cien vehículos amontonados a lo largo de las vueltas de la Vía Sacra”

            “Pero Roma, más pesada e informe, vagamente tendida en su llanura al borde de su río, se organizaba para desarrollos más vastos: la ciudad se convertía en Estado.

Las influencias de las religiones, las justas:

            “Me alegraba de que nuestras vagas y venerables religiones, decantadas de toda intransigencia o de todo rito salvaje, nos asociara misteriosamente a los más antiguos sueños del hombre y de la tierra, pero sin vedarnos una explicación laica de los hechos, una visión racional de la conducta humana. Me placía, por fin, que aquellas palabras de Humanidad, Libertad y Felicidad no hubieran sido todavía devaluadas por un exceso de aplicaciones ridículas”

Las Leyes:

            “Tengo que confesar que creo poco en las leyes. Si son demasiado duras, se las transgrede con razón. Si son demasiado complicadas, el ingenio humano encuentra fácilmente el modo de deslizarse entre las mallas de esa red tan frágil. El respeto a las leyes antiguas corresponde a lo que la piedad humana tiene de más hondo; también sirve de almohada a la inercia de los jueces. Las más remotas participan del salvajismo que se esforzaban por corregir; las más venerables siguen siendo un producto de la fuerza. La mayoría de nuestras leyes penales sólo alcanzan, por suerte quizá, a una mínima parte de los culpables; nuestras leyes civiles no serán nunca lo suficientemente flexibles para adaptarse a la inmensa y fluida variedad de los hechos.”

            “Los filósofos griegos nos han enseñado a conocer algo mejor la naturaleza humana; desde hacer varias generaciones, nuestros mejores juristas trabajan en pro del sentido común.”
            “Toda ley demasiado transgredida es mala; corresponde al legislador abrogarla o cambiarla, a fin de que el desprecio en que ha caído esa ordenanza insensata no se extienda a leyes más justas.”

            “En España, cerca de Tarragona, un día que visitaba solo una mina semiabandonada, un esclavo cuya larga vida había transcurrido casi por completo en los corredores subterráneos, se lanzó sobre mí armado de un cuchillo. Muy lógicamente, se vengaba en el emperador de sus cuarenta y tres años de servidumbre. Lo desarmé fácilmente, y lo entregué a mi médico; su furor se calmó, y acabó convirtiéndose en lo que verdaderamente era: un ser no menos sensato que los demás, y más fiel que muchos. Aquel culpable, que la ley salvajemente aplicaba hubiera mandado ejecutar de inmediato, se convirtió para mí en un servidor útil. Casi todos los hombres se parecen a ese esclavo, viven demasiado sometidos, y sus largos períodos de embotamiento se ven interrumpidos por sublevaciones tan brutales como inútiles.”

            “Los pueblos han perecido hasta ahora por falta de generosidad:”

            “Dudo de que toda la filosofía de este mundo consiga suprimir la esclavitud; a lo sumo le cambiarán el nombre.”

La situación de la mujer en el imperio:

            “La situación de las mujeres se ve determinada por extrañas condiciones: sometidas y protegidas a la vez, débiles y todopoderosas, son demasiado despreciadas y demasiado respetadas.”

            “Las mujeres son lo que quieren ser; o resisten a los cambios, o los aplican a los mismos y únicos fines.”

            “Las leyes deberían diferir lo menos posible de los usos; he acordado a la mujer una creciente libertad para administrar su fortuna, testar y heredar. Insistí para que ninguna doncella sea casada sin consentimiento: la violación legal es tan repugnante como cualquier otra.”

El equilibrio entre ricos y pobres:

            “Parte de nuestros males proviene de que hay demasiados hombres vergonzosamente ricos o desesperadamente pobres. Hoy en día, por suerte, tiende a establecerse el equilibrio entre los dos extremos; las colosales fortunas de emperadores y libertos son cosa pasada; Trimalción y Nerón han muerto. Pero un inteligente reajuste económico del mundo está todavía por hacerse.”

            “La anulación completa de las deudas de los particulares al Estado era una medida más osada, pero igualmente necesaria para hacer tabla rasa después de diez años de economía de guerra.”

            “a partir de ahora, todo campo no cultivado durante cinco años pertenece al agricultor que se encarga de aprovecharlo.”

            “Nadie tiene derecho a tratar la tierra como trata el avaro su hucha llena de oro”

            “El apoyo dado a los armadores ha duplicado los intercambio con países extranjeros”

            “lo que importa es que la prosperidad sirva para todos y no solamente para la banca de Herodes Ático o para el pequeño especulador que acapara todo el aceite de una aldea griega.”

            “Uno de mis días más hermosos fue aquel en que convencí a un grupo de marineros de Archipiélago de que se asociaran formando una corporación y que trataran directamente con los vendedores de las ciudades. Jamás me sentí más útil como príncipe”

Recomposición del ejército:

            “Rompí con esas rutinas; mis continuas visitas a los puestos de avanzada eran un medio entre muchos otros para mantener un ejército pacífico en estado de actividad útil”

            “El ejército se convertía en lazo de unión ente el pueblo de la selva, la estepa y las marismas, y el habitante refinado de las ciudades;”

Los gobernantes:

            “Pero la existencia demuestra que a pesar del infinito cuidado en la elección de nuestros sucesores, los Césares mediocre serán siempre los más numerosos, y que por lo menos una vez por siglo algún insensato llega al poder.”

Un emperador viajero:

            “Pocos hombre aman durante mucho tiempo los viajes, esa ruptura perpetua de los hábitos, esa continua conmoción de todos los prejuicios. Pero yo tendía a no tener ningún prejuicio y el mínimo de hábitos.”

            “jamás tuve la sensación de pertenecer por completo a algún lugar, ni siquiera a mi Atenas bienamada, ni siquiera a Roma.”

El brahmán:

            “Una noche, durante una fiesta que Osroes daba en mi honor en la tienda imperial, advertí ente las mujeres y los pajes de largas pestañas a un hombre desnudo, descarnado, completamente inmóvil, cuyos enormes ojos pareciían ignorar aquellas confusión de platos cargados de carnes, de acróbatas y bailarinas. Le hablé, valiéndome de mi interprete; no se dignó a contesta. Era un sabio. Peros sus discípulos se mostraban más locuaces; aquellos piadosos vagabundos venían de la India y su maestro pertenecía a la poderosa de los brahmanes.” … “sus meditaciones lo llevaban a creer que todo el universo no es más que un tejido de ilusiones y errores; la austeridad, el renunciamiento, la muerte, eran para él la única manera de escapar al flujo cambiante de las cosas, por el cual sin embargo se había dejado arrastrar nuestro Heráclito, y de alcanzar más allá del mundo de los sentidos esa esfera de la pura divinidad, ese firmamento inmóvil y vacío con el cual también soñó Platón.”

            “había decidido quemarse vivo al día siguiente.”

            “El brahmán había desdeñado todo aquello. Ebrio de rechazo, se había entregado a las llamas como un amante que rueda en un lecho.”
           
Epícteto:

            “fui a visitar, guiado por una amigo, al viejo Epícteto en su covacha de la Suburra, pocos días antes de que Domiciano lo exilara. El ex- esclavo a quien un amo brutal había roto antaño una pierna sin hacerle exhalar una sola queja, el achacoso anciano que soportaba con paciencia el largo tormento del mal de piedra, me había parecido dueño de una libertad casi divina.”

            “Pero Epicteto renunciaba a demasiadas cosas, y yo no había tardado en darme cuenta de que nada era tan peligrosamente fácil como renunciar. El indio, más lógico, rechazaba la vida misma.”

Delirios de sentirse dios, parte de los dioses del Olimpo:

            “Los delirios si preciso es darles ese nombre, vinieron más tarde. Yo era dios, sencillamente, porque era hombre.”

            “Si Júpiter es el cerebro del mundo, el hombre encargado de organizar y moderar los negocios humanos puede razonablemente considerarse como parte de ese cerebro que todo lo preside.”

            “Lo quisiera o no, las poblaciones orientales del imperio me trataban como a un dios.”

            “Ser dios, en resumidas cuentas, exige más virtudes que ser emperador.”

Astronomía y Astrología:

            “He sido siempre amigo de los astrónomos y cliente de los astrólogos.”

            “Otras veces, los cálculos de la precesión de los equinoccios establecida por Hiparco de Alejandría obsesionaban mis veladas”

            “La Espiga de la Virgen no está ya en nuestros días en el punto del mapa señalado por Hiparco, pero esta variación es el cumplimiento de un ciclo, y el cambio mismo confirman las hipótesis del astrónomo.”

            “El desorden se integraba en el orden; el cambio formaba parte de un plan que es astrónomo era capaz de aprehender por adelantado; el espíritu humano revelaba su participación en el universo mediante teoremas exactos, así como lo revelaba en Eleusis con gritos rituales y danzas.”
            “En el momento en que te escribo, sé exactamente qué estrellas pasan en Tíbur sobre este techo ornado de estucos y pinturas preciosas, y cuáles están suspendidas, en otras tierras, sobre una tumba.”

            “Después de tantas reflexiones y de tantas experiencias quizá condenables, sigo ignorando lo que sucede detrás de esa negra colgadura. Pero la noche siria representa mi parte consciente de inmortalidad.”



domingo, 15 de noviembre de 2015

MARGERITE YOURCENAR. MEMORIAS DE ADRIANO. II Varivs Mvltiplex Mvltiformis



















II. Varivs Mvltiplex Mvltiformis (Variado Múltiple Multiforme, tomado del Epítome de Caesaribus, donde se describen a emperadores romanos; Yourcenar toma esto como referencia a las variadas facetas de Adriano, político, hombre de armas y de letras.) 

En este capítulo cuenta de donde viene y como ha sido formado, además de otras experiencias de su vida.

Su abuelo Marulino:
            “Mi abuelo Marulino creía en los astros.”
            “para él los astros eran puntos inflamados, objetos como las piedras y los lentos insectos de los cuales también extraía presagios, partes constitutivas de un universo mágico que abarcaba las voluntades de los dioses, la influencia de los demonios, y la suerte reservada a los hombres”.
            “El mundo era para él un solo bloque: una mano confirmaba los astros.”

Después habla de su padre, Elio Afer Adriano:

            “Carecía de ambición y de alegría; como tantos otros hombre que se van eclipsando de año en año, había llegado a ocuparse con maniática minucia de las insignificancias a las cuales se dedicaba.”
            “Aquel hombre agotado sucumbió cuando yo tenía doce años.”

De su hermana Paulina:

            “Mi Hermana Paulina era grave, silencios, retraída; se casó siendo joven con un viejo.”

Le cuenta a Marco, no nos olvidemos que todo esto va dirigido a Marco Aurelio, además de sus raíces, como se educó o le educarón en Italica, España, cerca de la que hoy es Sevilla, y después todos las fuentes de sabiduría de las que había bebido durante los siguientes años.

            “El verdadero lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez nos miramos con una mirada inteligente; mis primeras patrias fueron los libros. Y, en menor grado, las escuelas. Las de España se resentían del ocio provinciano.”

            “Los maestros ejercían sobre los alumnos un despotismo que yo me avergonzaría de imponer a los hombres.”

            “La gramática, con su mezcla de regla lógica y de uso arbitrario, propone al joven las primicias de lo que más tarde le ofrecerán las ciencias de la conducta humana, el derecho o la moral, todos los sistemas donde el hombre ha codificado su experiencia instintiva.”

            “No estoy seguro de que el descubrimiento del amor sea por fuerza más delicioso que el de la poesía.”

            “Amé esa lengua por su flexibilidad de cuerpo bien adiestrado, su riqueza de vocabulario donde a cada palabra se siente el contacto directo y variado de las realidades, y porque casi todo lo que los hombres han dicho de mejor lo han dicho en griego.”

            “Durante la guerra con los judíos, el rabino Josuá me explicó literalmente ciertos textos de esa lengua de sectarios, tan obsesionados por su dios, que han desatendido lo humano.”

            “Teorías de Heráclito sobre la identidad del arco y del blanco”

            “Pero ese período de locuras heroicas me enseñó a distinguir entre los diversos aspectos del coraje. Aquel que me gustaría poseer de continuo es glacial, indiferente, libre de toda excitación física, impasible como la ecuanimidad de un dios.”

            “Un ser embriagado de vida no prevé la muerte; ésta no existe, y él la niega con cada gesto. Si la recibe, será probablemente sin saberlo; para él no pasa de un choque o de un espasmo.”

            De sus amores con mujeres:

            “Tantas cosas han pasado desde aquello liviano amores, que sin duda ya no reconozco su sabor; me place sobre todo negar que me hayan hecho sufrir.”

            “Y sin embargo hay una, entre aquellas amantes, que quise deliciosamente”

            “Le conocí docenas de amantes; ya no llevaba la cuenta, y yo no era más que un comparsa que no exigía fidelidad.”

            “Murió, joven, en una isla malsana donde la había exiliado su familia a consecuencia de un divorcio escandaloso.” “Me alegre por ella, pues temía envejecer, pero ese sentimiento no lo experimentamos jamás por aquellos que hemos amado verdaderamente”

Le habla de los últimos días de Trajano, el emperador, también nacido en Itálica.

            “Trajano había llegado a ese momento de la vida, variable para cada hombre, en el que ser humano se abandona a su demonio o a su genio, siguiendo una ley misteriosa que le ordena destruirse o trascenderse”

También de la emperatriz Plotina y lo que la admiraba (se cree que fue Plotina la que influyó en Trajano para que Adriano fuera el emperador:

            “Plotina se inclinaba a la filosofía epicúrea, ese lecho angosto pero limpio donde a veces he tenido mi pensamiento.”

            “Era casta por repugnancia hacia la facilidad, generosa por decisión antes que por naturaleza, prudentemente desconfiada pero pronta a aceptarlo todo de un amigo, aun sus inevitables errores”

Las dudas sobre sus actuaciones para heredar el imperio:

“Mis inquietudes subsistían, pero las disimulaba como si fueran crímenes; tener razón demasiado pronto es lo mismo que equivocarse. Lo que es peor, dudaba de mi mismo; había sido culpable de esa innoble incredulidad que nos impide reconocer la grandeza de un hombre que conocemos demasiado. Había olvidado que ciertos seres modifican los límites del destino, cambian la historia. Había blasfemado del Genio del emperador. Me consumía en mi puesto. Si por casualidad se producía lo imposible, ¿quedaría yo excluido?


jueves, 12 de noviembre de 2015

MARGERITE YOURCENAR. MEMORIAS DE ADRIANO. I Animula Vagula Blandula

Compañeros de tertulia, hemos empezado fuerte este año, como todos, y me  está siendo imposible ir a las tertulias que estáis celebrando con el libro de Memorias de Adriano de Margerite Yourcenar. No es lo mismo leerlo solo que leerlo y comentarlo con todos vosotros, pero voy a intentar dar mis opiniones a través del blog.
Creí en un primer momento que ya lo había leído. Algunas veces me falla la memoria y lo asocie con “Juegos funerarios” de otra escritora, Mary Renault. Por lo tanto, este libro es nuevo para mí, así que me dije ¡a disfrutarlo!.
De Margerite Yourcenar ya he leído “Opus Nigrum”, no me enganchó al principio, pero después lo saboree frase a frase, párrafo a párrafo.
Bueno, pasemos ya a comentar lo que capítulo a capítulo me ha quedado de la novela “Memorias de Adriano” de Margerite Yourcenar, invitándoos y suplicándoos que no me dejéis solo en esta tertulia virtual.


I. Animula Vagula Blandula: (Mínima Alma Mía Tierna y Flotante, tomado de la primera frase del poema supuestamente compuesto por Adriano).


Resultado de imagen de animula vagula blandula






 Animula, vagula, blandula
Hospes comesque corporis
Quae nunc abibis in loca
Pallidula, rigida, nudula,
Nec, ut soles, dabis iocos...






Los versos de Adriano, según una traducción que se atribuye a Cortazar, dice así:

Mínima alma mía, tierna y flotante
Huésped y compañera de mi cuerpo
Descenderás a esos parajes pálidos, rígidos y desnudos,
Donde habrás de renunciar a los juegos de antaño.




“Querido Marco:

            He ido esta mañana a ver a mi médico Hermógenes, que acaba de regresar a la Villa después de un largo viaje por Asia. El examen debía hacerse en ayuna; habíamos convenido encontrarnos en las primeras horas del día”

Así empieza “Memorias de Adriano”, con forma de carta dirigida a Marco (Marco Aurelio), una técnica difícil de escritura, que Margerite Yourcenar la borda.

            “Pero ya no cuento, como Hermógenes finge contar, con las virtudes maravillosas de las plantas y el dosaje exacto de las sales minerales”

            “Perdono a este buen servidor su esfuerzo por disimularme la muerte.”

            En estos pasajes se muestra Adriano (el Adriano de Yourcenar) ante Marco como un hombre enfermo que pone sus cuidados en manos de Hermógenes el médico imperial.

            “Pero de todos modos he llegado a la edad en que la vida, para cualquier hombre, es una derrota aceptada”

            “La renuncia a montar a caballo es un sacrificio aún más penoso: una fiera no pasa de ser un adversario, pero el caballo era un amigo. Si hubiera podido elegir mi condición habría elegido la de centauro. Las relaciones entre Borístenes y yo eran de una precisión matemática: me obedecía como a su cerebro, no como a su amo.”

            Todas las frases y párrafos que vamos leyendo se convierten en enseñanzas de un emperador Adriano hacia un futurible emperador Marco Aurelio. Hay que saber cuándo tienes que aceptar las derrotas, en este caso la derrota del transcurrir del tiempo.

Así vamos leyendo y le escribe sobre la comida:

            “Comer demasiado es un vicio romano, pero yo fui sobrio con voluptuosidad.”

           “Cuando me creí próximo a la muerte durante un reconocimiento o una expedición militar, me dije para reconfortarme que por lo menos no tendría que volver a participar de una comida”

Sobre el amor, le habla de una manera íntima:

            “La técnica del gran seductor exige, en el paso de un objeto amado a otro, cierta facilidad y cierta indiferencia que no poseo; de todas maneras, ellos me abandonaron más de lo que yo los abandoné; jamás he podido comprender que pueda uno saciarse de un ser.”

            “Un paso más, y hubiera aceptado la ficción consistente en pretender que se seduce, cuando en realidad se domeña”

Margerite Yourcenar crea a un Adriano transparente, donde a lo largo de la novela transmite tanto sus virtudes como sus defectos, en forma de pensamientos, opiniones muy íntimas sobre sus amigos y sus enemigos, como si fuera la transmisión del  alma de un emperador que le está viniendo la hora de la muerte, a otro que está en plena juventud.

Le habla del sueño, como misterio, la bendición del sueño y lo malo de no descansar debidamente:

“Pero lo que aquí me interesa es el misterio específico del sueño por el sueño mismo, la inevitable sumersión que noche a noche cumple osadamente el hombre desnudo, solo y desarmado, en un océano donde todo cambia, los colores y las densidades, hasta el ritmo del aliento, y donde nos encontramos con los muertos”

“Por lo demás la enfermedad y la vejez tienen también sus prodigios, y reciben del sueño otras formas de bendición”

“Todo hombre se avergüenza de su rostro contaminado de sueño”

“Cuántas veces, al levantarme temprano para estudiar o leer, ordené con mis manos las almohadas revueltas, las mantas en desorden, evidencias casi obscenas de nuestros encuentros con la nada, pruebas de que cada noche dejamos de ser…”

Evaluación de la existencia humana: conocerse a sí mismo, la interacción con los demás y los libros:

“Como todo el mundo, solo tengo a mi servicio tres medios para evaluar la existencia humana: el estudio de mí mismo, que es el más difícil y peligros, pero también el más fecundo de los métodos; la observación de los hombres, que logran casi siempre ocultarnos sus secretos o hacernos creer que los tienen; y los libros, con los errores particulares de perspectiva que nacen entre su líneas.”

“La palabra escrita me enseñó a escuchar la voz humana, un poco como las grandes actitudes inmóviles de las estatuas me enseñaron a apreciar los gestos. En cambio, y posteriormente, la vida me aclaró los libros”.

“Pero los escritores mienten, aun los más sinceros.”

“Los poetas nos transportan a un mundo más vasto o más hermoso, más ardiente o más dulce que el que nos ha sido dado, diferente a él y casi inhabitable en la práctica.”

“Los filósofos hacen sufrir a la realidad casi las mismas transformaciones que el fuego o el mortero hacen sufrir a los cuerpos; en esos cristales o en esas cenizas nada parece subsistir de un ser o de un hecho tales como los conocimos”

“Los historiadores nos proponen sistemas demasiado completos del pasado, series de causas y efectos harto exactas y claras como para que hayan sido alguna vez verdaderas”

“Mucho me costaría vivir en un mundo sin libros, pero la realidad no está en ellos, puesto que no cabe entera.”

            Como conocer a los hombres:

                  “Casi todo lo que sabemos del prójimo es de segunda mano.”

            “Pienso a veces que los grandes hombres se caracterizan precisamente por su posición extrema; su heroísmo está en mantenerse en ella toda la vida.”

            “Pero el espíritu humano siente repugnancia a aceptarse de las manos del azar, a no ser más que el producto pasajero de posibilidades que no están presididas por ningún dios, y sobre todo por él mismo.”