Compañeros, pasadas las vacaciones veraniegas, espero con ilusión el reencuentro con todos vosotros y el inicio de la Tertulia Literaria en el centro de Los Pinos. me he pasado por allí y dicen que el comienzo depende de nosotros, pero dado lo avanzado del mes de Septiembre, opinan que sería indicado comenzar el día 6 de Octubre, martes.
Así pues, faltan pocos días hasta entonces. Pensar qué libros tenéis en mente para leer este curso.
Yo he elegido uno de una premio Nobel: Yasunari Kawalata, titulado EL SONIDO DE LA MONTAÑA.
La novela: EL IDIOTA de Fiodor Dostoievki
Y Otro del hebreo AMOS OZ, premiado con el Príncipe de Asturias en 2007 y que se titula
UN DESCANSO VERDADERO.
BIENVENIDOS A NUESTRO BLOG
¡BIENVENIDOS A NUESTRO BLOG!
Un espacio para compartir las actividades que realizamos unos cuantos locos por la lectura.
lunes, 14 de septiembre de 2015
jueves, 30 de abril de 2015
jueves, 9 de abril de 2015
La caverna, como un hecho que está al alcance de nuestra mano.
La Caverna de José Saramago es una aproximación desde la literatura para invitar a pensar en lo que plantea dilemas tan profundos para todos los seres humanos, cuando desde las lógicas del mercado, del consumo y del pragmatismo, se generan nuevas formas de relaciones, de concepción del mundo, de las personas, de los animales, de las cosas, que sin darnos cuenta, plantean al hombre la "naturalización" de un estado esclavo de vida, en la que como en la obra de Platón, algunos logran salir de la caverna y se dan cuenta, caen en la cuenta a tiempo, que es posible otro modo de vida, desde otra lógica distinta a la que se impone y aparece tan evidente.
El distanciamiento y la carga ideológica no anulan, con todo, la veta de poesía que el novelista es capaz de introducir aquí con maestría.
Compañeros, terminamos el libro: La caverna. Aún no por eso perderemos, un ápice, el interés de seguir leyendo otras obras y a otros autores. Un fuerte abrazo a todos.
La Caverna de José Saramago es una aproximación desde la literatura para invitar a pensar en lo que plantea dilemas tan profundos para todos los seres humanos, cuando desde las lógicas del mercado, del consumo y del pragmatismo, se generan nuevas formas de relaciones, de concepción del mundo, de las personas, de los animales, de las cosas, que sin darnos cuenta, plantean al hombre la "naturalización" de un estado esclavo de vida, en la que como en la obra de Platón, algunos logran salir de la caverna y se dan cuenta, caen en la cuenta a tiempo, que es posible otro modo de vida, desde otra lógica distinta a la que se impone y aparece tan evidente.
El distanciamiento y la carga ideológica no anulan, con todo, la veta de poesía que el novelista es capaz de introducir aquí con maestría.
Compañeros, terminamos el libro: La caverna. Aún no por eso perderemos, un ápice, el interés de seguir leyendo otras obras y a otros autores. Un fuerte abrazo a todos.
lunes, 6 de abril de 2015
Platón describió4 en su alegoría de la caverna un espacio cavernoso, en el cual se encuentran un grupo de hombres, prisioneros desde su nacimiento por cadenas que les sujetan el cuello y las piernas de forma que únicamente pueden mirar hacia la pared del fondo de la caverna sin poder nunca girar la cabeza. Justo detrás de ellos, se encuentra un muro con un pasillo y, seguidamente y por orden de cercanía respecto de los hombres, una hoguera y la entrada de la cueva que da al exterior. Por el pasillo del muro circulan hombres portando todo tipo de objetos cuyas sombras, gracias a la iluminación de la hoguera, se proyectan en la pared que los prisioneros pueden ver.
Estos hombres encadenados consideran como verdad las sombras de los objetos. Debido a las circunstancias de su prisión se hallan condenados a tomar únicamente por ciertas todas y cada una de las sombras proyectadas ya que no pueden conocer nada de lo que acontece a sus espaldas.
Continúa la narración contando lo que ocurriría si uno de estos hombres fuese liberado y obligado a volverse hacia la luz de la hoguera, contemplando, de este modo, una nueva realidad. Una realidad más profunda y completa ya que ésta es causa y fundamento de la primera que está compuesta sólo de apariencias sensibles. Una vez que ha asumido el hombre esta nueva situación, es obligado nuevamente a encaminarse hacia fuera de la caverna a través de una áspera y escarpada subida, apreciando una nueva realidad exterior (hombres, árboles, lagos, astros, etc. identificados con el mundo inteligible) fundamento de las anteriores realidades, para que a continuación vuelva a ser obligado a ver directamente "el Sol y lo que le es propio",5 metáfora que encarna la idea de Bien.
La alegoría acaba al hacer entrar, de nuevo, al prisionero al interior de la caverna para "liberar" a sus antiguos compañeros de cadenas, lo que haría que éstos se rieran de él. El motivo de la burla sería afirmar que sus ojos se han estropeado al verse ahora cegado por el paso de la claridad del Sol a la oscuridad de la cueva. Cuando este prisionero intenta desatar y hacer subir a sus antiguos compañeros hacia la luz, Platón nos dice que éstos son capaces de matarlo y que efectivamente lo harán cuando tengan la oportunidad,6 con lo que se entrevé una alusión al esfuerzo de Sócrates por ayudar a los hombres a llegar a la verdad y a su fracaso al ser condenado a muerte.
Para Platón, éste es el primer grado de conocimiento de los seres humanos, el más banal, que es el que proporcionan los sentidos. Los que permanecen en este estado de ignorancia viven en un ‘mundo sensible’.
El relato continúa, y narra cómo uno de los prisioneros consigue liberarse de las cadenas que lo mantienen atado a la caverna. Al salir, ve la luz del sol y los objetos reales. Aunque en un principio, el hombre se resiste a creer que hasta entonces ha vivido engañado, con el tiempo consigue darse cuenta de que lo que ahora ve es la auténtica realidad.
La luz del sol representa así el conocimiento verdadero, el que Platón denomina ‘mundo inteligible’. Para el autor griego, quienes consiguen librarse de las cadenas son los filósofos, aquellas personas que han conocido la idea de Bien y con su virtuosismo han demostrado ser aptas para gobernar el Estado.
Cuenta el mito de la caverna que una vez que el hombre ha conseguido elevar su conocimiento por encima de lo sensible, teme volver al interior de la caverna y que el resto de prisioneros lo tomen por loco, pues en el interior de la caverna los ignorantes pasan el día entre disputas por lo que ven en las sombras.
Para Platón, la enseñanza filosófica es el camino de aprendizaje para alcanzar la liberación del alma. Una vez conocido el mundo ininteligible, Platón reconoce que es difícil mantener el interés por las cosas humanas. Sin embargo, es deber del filósofo encargarse de las tareas de gobierno y velar por que todas las clases sociales contribuyan, en mayor o menor medida, a la consolidación del Estado.
domingo, 15 de marzo de 2015
Saramago
ha tejido una involuntaria trilogía sobre las pérdidas del hombre.
Tal vez sea el mito de la caverna de Platón el que ha
inspirado en la historia del pensamiento el mayor caudal de interpretaciones,
desde luego múltiples, dispares, enfrentadas. Podríamos hablar por tanto, y con
precisión, del mito del mito de la caverna. Y ello presuponiendo que tal mito
remite a una tradición antigua, oral, recogido de ámbitos externos al círculo
platónico, a la Academia.
Dante en su carta a Can Grande della Scala dice: “Muchas son
las cosas que vemos con el pensamiento y para las cuales nos faltan palabras;
defecto que reconoce el mismo Platón en sus libros al servirse de metáforas;
pues, gracias a la luz de su entendimiento vio muchas cosas que no pudo
expresar con palabras, sermone propio” 26 . Porque otra cosa sería recurrir a
alegorías como la de la caverna calderoniana (Segismundo) o la de la cueva de
Montesinos descrita en Don Quijote (II, cap. XXIII)
domingo, 8 de marzo de 2015
viernes, 6 de marzo de 2015
La caverna es la duodécima
novela de premio Novel, publicada en el 2 de enero de 2001, en España.
En La Caverna se describen las
circunstancias en las que habita la condición humana; y tales problemáticas
serán comprendidas desde la propuesta filosófica de algunos pensadores
contemporáneos, especialmente desde la mirada social y nihilista del italiano
Gianni Vattimo, quien junto con otros autores de la talla de Lyotard, Paul
Ricoeur, Sartre, y otro número de pensadores contemporáneos como Bauman,
Lipovetsky y Baudrillard.
No en vano La
Caverna se construye con la imagen de fondo de la alegoría platónica
del libro VII de La
República , tesis sustentada por Manuel Prada Londoño.
-El mundo de La
Caverna refleja directamente nuestro presente, el Centro, el
cual es parte de nuestra cotidianidad, y, ¿con cuántos Algores nos cruzamos en
cada uno de nuestros días, y en las ciudades que habitamos?-
El hombre actual vive en medio de una sociedad que le
condiciona desde ámbitos como: el mercado, la política, el consumo, el estatus,
y demás, pero él mismo debe abrirse paso en medio de esos sistemas procurando hallar
en tal problema, una oportunidad para definirse y comprenderse en el mundo.
El Centro es la gran fábrica de signos de la postmodernidad
porque allí se configura la identidad del ciudadano de consumo. El Centro no es
habitado por seres críticos ni reflexivos, está acondicionado sólo para
aquellos que quieran vivir sin molestarse en pensar. El Centro es la gran figura privada que dictamina la hoja de
ruta para la ciudad y para el hombre.
miércoles, 18 de febrero de 2015
su alma...
En los
entresijos y los evangelios de mi fantasía, como un gran tesoro,
yo escondí
su alma; vestida de
besos y envuelta en su olor.
Pero, en la
maraña de la inconsciencia, se me extravió.
Bajé a los
infiernos, vagué en las cavernas,
busqué en
las cloacas de mi confusión, sin hallar su rastro.
Subí hasta la gloria de los fundamentos y, en el empedrado de las añoranzas, hice una promesa, firmé un juramento: ¡La he de encontrar!
Cargué con la cruz de la
pesadumbre.
Como un avariento indagué sin
freno.
Mandé mil misivas a los
estamentos, -las altas esferas de la voluntad- pero,
ni un consuelo para mi
infortunio.
Seguí sin desmayo, por
bosques y valles.
En una
angostura
del pensamiento, yo planté un enebro,
le até un
lazo rojo para que se viera, y puse la firma,
sellada con
sangre de mi corazón.
Vislumbré una senda junto a
mi esperanza, y en dos rosas blancas,
prendí la ilusión que voló
hacia el sol de la lucidez.
Así, con tan divina luz, la
vi: recostada en sueños…
Y me sonreía.
¡Alma, alma mía...!
Olvidé la pena, se me fue el
dolor; recobré la vida.
Hallé la armonía.
jueves, 12 de febrero de 2015
Las ventanas de Manhattan se incendian. La luz penetra a
través de las ventanas, sacude las viejas casas de ladrillo, salpica de confeti
la armadura del tren aéreo. Los gatos abandonan las latas de basura, las
chinches abandonan los miembros sudorosos, el cuello regordete y tierno de los
niños dormidos…
Todo estaba ardiente, sudoroso,
polvoriento, comprimido por policías y trajes domingueros.
Olía a gasolina, a asfalto y a menta, a polvos de talco, a
perfumes.
El viento cálido traía del río el largo gemido de una sirena.
Las primeras luces violetas de la mañana enrojecían la
bombilla como un ojo insomne.
Fachadas soleadas bordeaban el
parque sur y al este; por el oeste tenían sombras violetas.
De las luces oblicuas y de las sombras espesas salía un olor
a hojas polvorientas y a hierba pisada.
El sendero entre las redondas manchas de los arcos voltaicos
se hundía en la oscuridad.
Detrás de Jersey el sol se hundía en tumultuosas olas de azafrán.
Bajamar en las calles céntricas… pleamar en el Bronx.
Al otro lado de Park Avenue, el cielo azul de llama estaba
rayado por la roja armazón de vigas de un edificio nuevo. Más allá, hacia el
noroeste, subían las nubes abriéndose compactas como coliflores.
Los árboles de Madison Square, de un verde brillante,
parecían helados en un cuarto oscuro.
miércoles, 28 de enero de 2015
Un viejo que tenía una cara de mona, toda torcida hacia un
lado. Tenía los pies llenos de ampollas, estaba hecho polvo.
…la mirada del muchacho subió desde sus zapatos deformados
hasta las muñecas rojas de Bud, que asomaban por las rozadas mangas de su
chaqueta, atravesó su delgado pescuezo de pavo y fue a clavarse impúdicamente,
en sus ojos resueltos, sombreados por una visera rota.
Ed Thatcher, un hombre pequeño con un bigotito rubio y unos
ojos descoloridos… filas de camas bajo la biliosa luz de los mecheros, un olor nauseabundo, caras
gordas, demacradas, amarillas, blancas…
Las regordetas manos del barbero se hundieron en su
pelambre, las tijeras zumbaron como un
avispón detrás de sus orejas, unos dedos blancos le frotaban la barbilla. Miró el techo
donde cuatro moscas trazaban ochos alrededor de una mampara roja de papel
crepé.
El camarero tenía el pelo rubio y una cara ovalada entre
rosa y crema.
Desde el coche un hombre colorado, blancas patillas de
morsa, gritaba enfurecido.
Una mujer con el pelo recogido sobre la coronilla en un moño tieso,
vociferaba amenazando con el puño al hombre del auto.
Un hombre menudo, con andares de pato, y unas hebras de pelo
negro muy pegadas al cráneo abombado.
Laseñora McNiel tenía la nariz y la barbilla bien dibujadas,
de un color blanco perla. Una ondulada mata de pelo rojizo ceñía en lisos
bucles su frente alta y estrecha. Dos grises ojos, vivos y recelosos…
El señor Emery tenía una cara aplastada, con el pelo y las
cejas grises. Su mandíbula inferior avanzaba en forma de cuña.
Un viejo con perilla verdosa y una cara toda rayada
y retorcida como la raíz de un roble muerto
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