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Un espacio para compartir las actividades que realizamos unos cuantos locos por la lectura.



martes, 20 de diciembre de 2011

¡Felices Fiestas, compañeros! Os deseo lo mejor, que veáis cumplidos todos vuestros sueños y también yo los míos.
El 1º de ellos, desear que el grupo de lectura continúe por mucho tiempo en tan buena armonía como
ha sido su deriva hasta el día de hoy.  Un abrazo. Ana Vadillo.

jueves, 27 de octubre de 2011

BIOGRAFÍA: BENITO PÉREZ GALDOS


    D. Benito Pérez Galdós era canario ( Las Palmas 1843 ), décimo hijo de un coronel del ejécito que había participado en la Guerra de la Independencia. El padre inculcó en el hijo el gusto por las narraciones históricas hablándole de sus muchas aventuras en la guerra.
    Fue bachiller en 1862 en el instituto de La Laguna y se traslada a Madrid a estudiar Derecho. En la capital llevaba una vida cómoda albergado en casa de una hermana; asistía al teatro y colaboraba en periódicos como La Nación y El Debate.
   Su timidez le hacía ser muy parco en palabrasy sufría mucho al hablar en público. Poseía una memoria visual portentosa y una retentiva increíble recitando capítulos enteros del Quijote y recordando detalles  minúsculos vistos hacía veinticinco años. De ello nacía también una gran facilidad para el dibujo. Todas estas cualidades desarrollaron en él una de las facultades más importantes en un novelista, el poder de observación.
    En 1867 hizo su primer viaje al extranjero, como corresponsal en París; en 1870 publica su primera novela, La Fontana de Oro y se olvida de la Universidad de del Derecho.
    En 1873 comenzó a publicar Los Episodios Nacionales, unn intento de entender la vida de los españoles en el siglo XIX. Se trata de 46 episodios en cinco series de diez novelas cada una, salvo la última, que quedó incompleta. Arrancann con la batalla de Trafalgar y concluyen con la Restauración borbónica.
    Publica Doña Perfecta en 1876, una novela contra la intolerancia ideológica asentada en una imaginaria ciudad mesetaria, Orbajosa, semejante a la Ficóbriga de Gloria su siguiente novela.
     Pese a la oposición de sectores neocatólicos fue elegido miembro de la Academia en 1889.
    Galdós asistía al Ateneo de la calle Montera y allí trabó amistad con José Mª de Pereda, Cánovas, Silvela y Menéndez Pelayo. Influencia de estas amistades le dieron un acta de diputado por Puerto Rico y asistió a Las Cortes sin abrir la boca, observando y tomando notas.
    Nunca habló de su vida privada y de ello hizo gala en sus Memorias de un Desmemoriado que parecen escritas para desalentar a posibles biógrafos. Permaneció soltero si bien fue asiduo cliente de amores mercenarios y tuvo una hija natural en 1891. Se conoce bien su relación con la actriz Concha Morell y con la novelista Emilia Pardo Bazán.
     Sus últimos años los dedicó a escribir veintidós piezas de teatro, algunas de ellas adaptaciones de sus novelas.
    Para conocer bien España viajaba en trenes de tercera clase, codeándose con todo el mundo y durmiendo en posadas y hostales de mala muerte.
    Se acostaba con las gallinas y se levantaba con el sol escribiendo hasta las diez de la mañana y leyendo a primeras horas de la tarde. No bebía pero fumaba sin parar.
    Volvió a ser diputado en 1907 por la coalición republicano-socialista junto a Pablo Iglesias llegando a pronunciar un discurso incendiario culpando a la Iglesia y a la Monarquía del atraso de España.
    Estuvo a punto de conseguir el Nobel en 1912. Sus enemigos políticos y sectores de la iglesia influyeron en la Academia Sueca para impedirlo.
     En sus últimos años empezó a perder la vista hasta acabar completamente ciego.
    Cargado de laureles, el gran novelista español del siglo XIX murió en su casa de la calle Hilarión Eslava de Madrid el 4 de enero de 1920.

                                                           Aportación de Candido, un nuevo integrante del Taller de lectura.

PEDRO PARAMO

Después de tanto tiempo sin dirigirme al blog, quiero comentar, que el Taller de lectura sigue. Lo que estamos dejando de lado (solo un poco) es el blog. Parece que gusta más leer y entrar en tertulia que escribir.

El primer libro de la nueva temporada del taller ha sido Pedro Páramo, de Juan Rulfo. Ha sido un libro que para algunos ha sido una joya y para otros un libro que no recomendarían a nadie.

Pedro Páramo, para mí, es una joya: una joya literaria. El libro lo componen multiples fragmentos, unos están escritos con el narrador en primera persona y otros con el narrador en tercera persona. Los escritos en primera persona, son fragmentos fantasmagóricos, los personajes son muertos y las historias son historias de muertos que cuentan historias de vivos, historias de vivos que ahora están muertos. Los muertos son los protagonistas y crean un ambiente parecido al purgatorio. Los fragmentos en tercera persona, cuentan una historia real, pasada, una historia de un pueblo y de sus gentes. Vemos que todas las bajezas morales, políticas y religiosas llevan a un pueblo al desastre. El orgullo, la ambición, la mentira y la prepotencia llevan a Pedro Páramo a liquidar a un pueblo. La injusticia llega a la revolución que con suaves matices Juan Rulfo introduce en los fragmentos, convirtiéndola en una revolución sin creencia ni una clara ideología política, sino una revolución contra el desastre, el hambre. Una revolución contra el poder.

¿Quizás otro día sigo comentando sentimientos sobre este libro? La verdad es que es un libro que según el día y como te encuentres puedes sentir cosas como las que he escrito en el párrafo anterior o otras que las contradigan. Es un libro que golpea, y te hace sentir esos golpes.

lunes, 20 de junio de 2011



Hola, compañeros del taller de lectura, os envío un saludo y mis mejores deseos de que paséis un feliz verano. Besos para todos. Ana

viernes, 3 de junio de 2011

 A UNOS OJOS

¿Cómo se puede estar prendado de unos ojos
si, ni tan siquiera ellos, alumbran una ilusión?

¿Cómo se pueden amar unas pupilas inertes
si, ni al mirarlas sienten ellas, por ti, compasión alguna?

¿Cómo estando tan ausentes y con solo yo mirarlas,
prenden en mi corazón una hoguera que me abrasa?

Oh, Señor, sin definir la razón, en esos dos lagos verdes
encuentro yo el fundamento del más hondo sentimiento
que el hombre pueda sentir...

Oh, Visión, no es preciso que tus luceros alumbren
si, cuando yo les contemplo, al trasluz de la aurora,
siento en el alma el atisbo de la luz que ocultan ellos.

Oh, amor, ¿si por nada ya te adoro de esta forma desmedida,
¿cómo sería, mi amor, si me regalaran ellos el placer de una mirada?

Y si, algún poder Divino bendijese a esas luciérnagas, bellas,
con el don de darles vista, y se fijasen en mi...
Acaso, con el fulgor prodigioso de su hechizo,
¡quedase cegado yo!.

sábado, 7 de mayo de 2011

lunes, 25 de abril de 2011

EL QUIJOTE Y AVELLANEDA

La obra con más de 600 personajes, reales, ficticios, con máscaras, imaginados, ausentes (Dulcinea), etc, etc, tuvo un infeliz contratiempo: El Quijote de Avellaneda, (¿natural de Tordesillas o aragonés porque escribía sin artículos?)

Avellaneda aborrecía a Cervantes tal vez influenciado por Lope de Vega, habla de Cervantes como manco, viejo, colérico, impaciente y envidioso.

¿Quién fue este personaje que rezumaba tanta tirria? No se sabe. Se atribuye a muchos nombres (Juan Ruiz de Alarcón, fray Luis de Granada, Tirso de Moliana???) Se sabe que hubo de ser un hombre piadoso, devoto del rosario, amigo de los Dominicos y con una razonable preparación teológica.

En manos de Avellaneda, Don Quijote se convierte en un loco desenamorado y soberbio y Sancho en un villano zafio, glotón y codicioso. Dulcinea desaparece y en su lugar surge una vieja prostituta llamada Bárbara.

Esto a Cervantes no le hizo gracia, por eso en el prólogo de la segunda parte avisa “del hámago y la náusea que ha causado otro Don Quijote” y otorgó a Cide Hamete el papel de garante de la verdad de la historia.

El nuevo Quijote cervantino abandona sus gestos de locura y Sancho crece en profundidad y nos dirá: “Bien sea venido, digo, el valeroso don Quijote de la Mancha: no el falso, no el ficticio, no el apócrifo que en falsas historias estos días nos han mostrado, sino el verdadero, el legal y el fiel que nos describió Cide Hamete Benengeli, flor de los historiadores” (II, 61).

Bibliografía:            - El Quijote de Cervantes.
                               - Cervantes de Jean Canavaggio.
                               - El Quijote de Cervantes de Luis Gómez Canseco.

Bernardino

jueves, 21 de abril de 2011

DOS QUE CABALGAN JUNTOS

A. De Hidalgo a Caballero:

El Héroe, un ser anónimo, “Pedro Alonso Quijano”, dejaría de ser lo que era para ser lo que había leído: “Don Quijote de la Mancha”.

“Del mucho dormir y del mucho leer, se le secó el cerebro de manera que vino a perder el juicio”. Por obra y gracia de  los libros Alonso Quijano se transforma en Don Quijote.

En el transcurso de la novela, la posición de Don Quijote deja de ser la de un agitador del mundo para convertirse en una víctima pasiva. Por eso al final y poco antes de expirar dirá: “Yo fui loco y ya cuerdo, fui Don Quijote de la Mancha y ahora soy Alonso Quijano el Bueno”

B. Un labrador, vecino suyo, hombre de bien:

Cuando Don Quijote hace la relación de cosas que ha de llevar consigo, se olvidó de incluir a su escudero. Es el ventero socarrón quien le señala su error y Don Quijote de termina volver a su casa y acomodarse del todo, recibiendo a un labrador pobre y con hijos, pero muy propio para el oficio escuderil, a quien se empeñará en educar y prepararlo para el futuro gobierno insular.

Su calidad de hombre bueno, su pobreza, la poca sal en la mollera y su ambición, son sus cartas de presentación. Detrás de él y a su lado marcha el conocido linaje de los Panza: “Sancho Panza me llamo a secas, Sancho se llamó mi padre, Sancho mi aguelo y todos fueron Panzas”. (II, 45)

No obstante los Panzas son garantía de fidelidad, honradez y limpieza de sangre. Eran villanos porque eran labradores pobres y comían torreznos, ajos y ollas podridas, pero eran limpios de sangre y tenían la condición de buenos, fieles y pacíficos.

Sancho, reconoce la locura de su amo, pero no le impide admirar su rango social y respetarlo por su generosidad e inteligencia, pues él que tiene más ingenuidad rayana en la tontuna, tiene también la lucidez de su inteligencia popular y refranero sabio

Cervantes se vera obligado a crear un “lenguaje pancito” que ira progresando con las enseñanzas de Don Quijote.

En la amistad de estos dos personajes, única y bien trabada, Cervantes opone el sentido común de Sancho a la locura de Don Quijote. Aunque los dos compartan una misma insensatez intercambiable. Sancho se quijotizará y Don Quijote se sanchificará, aun con pasiones propias y distintas, como la que Don Quijote “seco y enjuto” tiene por su rocín flaco y Sancho con su asno que no lo dejó de querer y cuidar.
Bibliografía:            - El Quijote de Cervantes.
                               - Cervantes de Jean Canavaggio.
                               - El Quijote de Cervantes de Luis Gómez Canseco.
Bernardino

domingo, 17 de abril de 2011

EL QUIJOTE DE MIGUEL DE CERVANTES

Cervantes escribe un libro de mucho entretenimiento mezclado de mucha filosofía moral que tuvo mucho éxito.
A Pesar de todo el novelista no salió de la pobreza y no solo fue ese su inconveniente, se le subió a la chepa Alonso Fernández de Avellaneda con su otro Quijote.
No obstante el éxito fue tal que Cervantes se hace eco en la segunda parte cuando la publica en 1615.
En esta segunda parte, apenas vuelve a tomar ventas por castillos y varias veces se le recuerda al lector que Don Quijote ya no cae en la misma ofuscación. Lo extraordinario se hace cotidiano y Don Quijote encuentra ocasión para alardear ante Don Diego Miranda de su existencia en tinta y libro.
Cervantes convirtió en “historia” la obra de Cide Hamete y a éste en “historiador” para que de este modo Don Quijote y los personajes que le rodeaban adquirieran condición de reales.
En Cervantes no es fácil ver las fronteras entre lo vivido y lo inventado y para ello su estrategia literaria es la ironía. La ironía ocupa el espacio que va desde la realidad a sus interpretaciones individuales.
Bibliografía:            - El Quijote de Cervantes.
                               - Cervantes de Jean Canavaggio.
                               - El Quijote de Cervantes de Luis Gómez Canseco.
                                                                                                                          Bernardino

domingo, 10 de abril de 2011

Ser y querer ser.

Ser un pequeño ser, ser un androide,
ser un profeta,
ser un alcohólico para crear.

Ser un Quijote,
ser hijo de la guerra.

Ser y no ser en la manera de ser
lo que no elegimos ser.

Ser menos o más, ser por lo demás
y sobre todo, un ser humano;
un ser que ama. 

Ser buen amigo y tener amigos,
ser muy querido,
ser muy feliz.

Ser uno mismo.

Querer ser      más libre.